¿Recuerdas la primera vez que supiste a qué olía el mar? ¿O lo refrescante que se siente respirar profundo en las montañas? Esas sensaciones estimulantes son las que buscan generar, con propósitos más específicos, la práctica de la Aromaterapia.

Experimentar cómo el aroma a café o té en las mañanas te pone de buen humor no es casualidad. La memoria sensorial atesora los recuerdos más significativos para cada persona y ante estímulos similares, se conecta con la emocionalidad. Nos pasó a muchos, de niños, con el olor a libros nuevos al iniciar cada año escolar, ¿verdad?

Esta “magia” ocurre porque las fosas nasales están vinculadas al sistema nervioso, que envía impulsos al cerebro y… ¡Voilà! Se producen estas respuestas automáticas que nos transportan a momentos memorables.

Tras descubrirse que miles de años atrás, en China, Egipto e India su influencia positiva en la salud de los seres humanos, los estudios se intensificaron y la práctica común se popularizó por sus propiedades terapéuticas, sobre la base de la terapia con aromas.

Es así como la Asociación Nacional de Aromaterapia Holística de Estados Unidos ( NAHA , por sus siglas en inglés) la define como el “arte y la ciencia de utilizar esencias aromáticas extraídas naturalmente de las plantas para equilibrar, armonizar y promover la salud del cuerpo, la mente y el espíritu ” . Esto con el propósito de “unificar los procesos fisiológicos, psicológicos y espirituales para mejorar el proceso de curación innata de un individuo”.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) no solo reconoce la aromaterapia como parte de la medicina alternativa y complementaria, sino que desde principios de este siglo recomienda su integración con tratamientos de la medicina occidental para enfermedades diversas.

¡Que se sienta en todo el cuerpo el olor a bienestar!

Beneficios de los Aceites Esenciales a través de la Aromaterapia

Hablemos ahora de cómo puedes aprovechar los beneficios de los aceites esenciales a través de esta práctica. Cuentas con cuatro formas básicas de utilización:

  1. Difusión activa: implica algún dispositivo que activamente dispersa las moléculas en el aire, tal como: nebulizador, difusor ultrasónico o difusor con ventilador.
  2. Difusión pasiva: el dispositivo no “empuja” activamente las moléculas al aire. En este caso, las moléculas se desprenden de él. Algunos ejemplos: elementos de arcilla o cerámica no esmaltada, madera y piedra volcánica (muy usada en bisutería).
  3. Inhalación: implica el acto de inspirar intencionalmente el aroma de los aceites esenciales. Podemos inhalar directamente de la botella, de un inhalador (que contiene en su interior un algodón impregnado de aceite esencial), de las palmas de nuestras manos, o when nos realizamos una terapia de vapor.
  4. Por aplicación tópica (ungir los óleos directamente sobre la piel)

Recuerda que, de elegir el uso tópico, es imprescindible informarte previamente sobre los posibles efectos secundarios, como reacciones alérgicas, que pueden ocurrir en algunos casos. Así como sobre algunas características que dependen del tipo y dosis de aceite a emplear: la fotosensibilidad (riesgo de manchar la piel bajo el sol), el tiempo de absorción, entre otros.

Puedes probar cada una de estas formas y ajustarlas según la circunstancia: para clases de yoga o meditación (puedes descargar nuestra Guía de Meditación AQUÍ ), las velas aromatizadas y los difusores ambientales son ideales. Si buscas una experiencia más personal, la aplicación cutánea y la inhalación directa resultarán perfectas.

Efectos sostenibles y oportunos

Por sus cualidades naturalmente beneficiosas para la salud, la aromaterapia ha logrado entrar en millas de hogares, donde se busca propiciar un ambiente sano para toda la familia. Inclusive, como medida de prevención además de paliativa. A continuación, te damos tres aceites que mejorarán tu calidad de vida diaria:

Eucalipto azul: Con este aceite esencial se ayuda a mejorar el funcionamiento pulmonar, combatiendo además resfriados y cuadros gripales, por lo tanto, es ideal para las personas que padecen dificultades respiratorias constantemente.

Menta: ¿Te sientes agotada físicamente, con dolores musculares localizados o en todo el cuerpo? Sea producto de un “mal día” o alguna actividad que requiera un “esfuerzo extra”, la aplicación de este óleo te brindará una sensación fría con efecto analgésico.

Lavanda: Sus ventajas son tan diversas conocidas y que es comprensible por qué resulta uno de los más demandados a nivel mundial para aromaterapia. En este caso, resulta un bálsamo para la salud mental, como alivio ante la dificultad para dormir, la ansiedad y el estrés crónico, bien sea que lo pongas en difusor o escojas el uso cutáneo.

¿Te gustaría saber más sobre otros aceites para incluir en tus sesiones de aromaterapia? ¡Escríbeme por Instagram ( @ todo.lavanda ) y cuéntame cómo ha sido tu experiencia cuando los uses!