El poder del olfato en la gestión emocional ha sido subestimado por siglos. Sin ir muy lejos, muchos de nosotros no sabíamos, hasta ahora, que el olfato es la forma de comunicación más antigua de la historia de la humanidad y que un olor puede evocar más emociones y recuerdos que cualquier otro estímulo.

Resulta que de los cinco sentidos, este es el más directo y por ende es único. A diferencia de los otros cuatro, el olfato tiene acceso directo al cerebro . A través de este no solo nos relacionamos con el medio sino también nos sentimos seguros o en peligro, nos preparamos para huir o atacar. Los olores nos pueden hacer reaccionar por instinto, dependiendo del recuerdo y la emoción que evocan.

Pero, ¿por qué el sistema olfativo tiene tanto poder sobre nuestras emociones? Resulta que el epitelio olfativo es el que recibe todas las moleculas quimicas del exterior, brillando senales que se autodefinen en senales electricas, que van directamente al cerebro. Mientras todos los sentidos van al tálamo, las percepciones olfativas van directamente a la corteza cerebral. Esto lo convierte en un sentido totalmente involuntario.

Además de ello, hay que tener en cuenta que al menos el 5 % de los genes humanos se dedican a oler. Por ello, los olores tienen tanta fuerza en nuestra memoria y en nuestras emociones. Los aromas no solo pueden influir en nuestra conducta de consumo, también pueden ayudarnos a tener un estado de ánimo más positivo.

Los olores y las emociones

Partiendo de la idea del olfato como el sentido más emocional, hay que decir que la crianza, nuestra historia y la cultura, influye mucho en la percepción de los olores. Seguramente muchas de las fragancias que percibes en tu día a día te hacen evocar recuerdos y atraer sentimientos, esto es precisamente porque las percepciones olfativas llegan hasta el sistema límbico donde guarda la memoria y las emociones.

En estudios realizados sobre el tema, la mayoría de hombres y mujeres aseguran que, la mayoría de emociones positivas y negativas que asocian con un olor, se relacionan con vivencias ocurridas en su niñez o adolescencia. Incluso, si lo piensas seguramente las emociones que algún olor despierta en ti, se basan precisamente en tus recuerdos.

Ahora bien, en términos generales algunos olores pueden generar ciertas reacciones en tu estado de ánimo como, por ejemplo:

  • Los estados de relajación los generan los aromas del pino y del sándalo, ya que aumentan la generación de las denominadas ondas alfa.
  • Mantener una presión arterial baja está asociada con los aromas a nerolí o valeriana.
  • Los aromas a rosas y limón favorecen la desaceleración del ritmo cardíaco.
  • También el olor a jazmín minimiza el tiempo de reacción antes de una decisión y el olor a lavanda lo aumenta.
  • Si en cambio hueles el limón, el eucalipto y el lirio, decidirá tu capacidad de memorizar.
  • La lavanda, la rosa y la naranja van a relajar tu mente, mientras que el jazmín y la manzanilla la van a estimular.
  • El jazmín y la pimienta se relacionan con la contrición vaso periférico, por lo que tiene efectos relajantes.

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No hay duda del poder evocador del olfato y de su impacto en nuestros sentimientos y emociones. Su lenguaje hasta ahora es ilimitado y aunque tiene relación con los factores socioculturales también tienen mucho que ver con como los procesos de nuestro cerebro. Entonces la magia de esto está en reconocer el poder de ciertos olores en nuestra vida y utilizarlos como una herramienta para revivir los más bonitos y positivos de nuestro pasado.

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